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domingo, mayo 22, 2011

COMENZAR A DESPERTAR


studio 817  (86)




Eckhart Tolle
No vemos las cosas como son, las vemos como somos nosotros
Eckhart Tolle, un hombre de aspecto endeble no parece responder a la imagen del clásico gurú ; y tiene muy claro que ése no es el lugar que desea ocupar: "no tengo nada para darte; busca en tu interior" -dice . Y ése es el desafío que propone, acceder a un conocimiento interno, que no pertenece al orden de la mente, que reside en un lugar no determinado y que será un descubrimiento personal; eso sí, Eckhart nos señaliza un poco el camino de un modo casi provocativo: "no eres lo que piensas, deja de identificarte con la mente".
Eckhart fue investigador y supervisor en la Universidad de Cambridge. A los veintinueve años experimentó una profunda transformació n espiritual que cambió su vida. Dedicó los años siguientes a comprender, integrar y profundizar esa tranformación, que marcó el comienzo de un intenso viaje interior.
Entre sus libros cabe destacar "El Poder del Ahora" que le deparó innumerables lectores en todo el mundo y "El silencio habla", extraño e intrañable libro donde las palabras parecen susurrar desde el fondo de un profundo estado meditativo.

Pregunta: ¿Qué es la Iluminación?
Echart Tolle: Un mendigo había estado sentado a la orilla de un camino durante más de 30 años. Un día pasó por allí un extraño. "¿Tienes algunas monedas?", murmuró el mendigo, estirando mecánicamente el brazo con su vieja gorra. "No tengo nada que darte", respondió el extraño. Y luego preguntó, "¿Qué es eso sobre lo que estás sentado?". "Nada", replicó el mendigo, "sólo una caja vieja. He estado sentado sobre ella desde que tengo memoria". "¿Alguna vez has mirado en su interior?", preguntó el extraño. "No", respondió el mendigo, "¿Para qué? No hay nada adentro". "Echa una ojeada", insistió el extraño. El mendigo logró entreabrir la tapa. Para su asombro, incredulidad y euforia, descubrió que la caja estaba llena de oro.

Yo soy ese extraño que no tiene nada para darte y que te dice que mires en tu interior. No dentro de alguna caja -como en la parábola- sino en un lugar aún más cercano: dentro de ti mismo. "Pero no soy un mendigo", te puedo oír decir.

Aquellos que no han descubierto su verdadera riqueza -la brillante joya del Ser y la profunda e inalterable paz que se encuentra en ese lugar-, son mendigos, aún cuando tengan gran riqueza material. Buscan externamente desechos de placer o plenitud -para la validación, la seguridad o el amor-, mientras en su interior tienen un tesoro que no sólo incluye todas esas cosas, sino que es infinitamente más grande que cualquier cosa que el mundo pueda ofrecer.

La palabra "iluminación" evoca la idea de algún logro sobrehumano, y al ego le gusta verlo así; sin embargo, se trata simplemente de tu estado natural sentido de unión con el Ser. Es un estado de conexión con algo inconmensurable e indestructible, algo que, casi paradójicamente, eres tú en esencia y que, sin embargo, es mucho más grande que tú. Es el encuentro de tu verdadera naturaleza, más allá de nombres y formas. La incapacidad de encontrar esta conexión da origen a la ilusión de separación de ti mismo y del mundo que te rodea. Te percibes entonces a ti mismo, consciente o inconscientemente, como un fragmento aislado. Surge el temor, y el conflicto -interno y externo- se vuelve habitual.

Me gusta la sencilla manera en que el Buda define el estado de iluminación: "el fin del sufrimiento". ¿Hay acaso algo sobrehumano en esto? Por supuesto, como definición es incompleta. Sólo te dice lo que la iluminación no es: no es sufrimiento. Pero, ¿qué es lo que queda cuando ya no hay sufrimiento? El Buda guarda silencio al respecto, y su silencio implica que tendrás que descubrir eso por ti mismo. Utiliza una definición negativa, de modo que la mente no pueda transformarlo en algo en qué creer o en algún logro sobrehumano, en una meta que te sea imposible alcanzar. A pesar de esta precaución, la mayoría de los budistas sigue creyendo que la iluminación es para el Buda -no para ellos- al menos por esta vida.

miércoles, marzo 16, 2011

Vive siguiendo la vida sagrada del TAO




Habla simplemente cuando sea necesario


Piensa lo que vas a decir, antes de abrir la boca. Se breve y preciso, ya que cada vez que dejes salir una palabra, dejas salir al mismo tiempo una parte de tu chi (energía). De esta manera aprenderás a desarrollar el arte de hablar sin perder energía.


Nunca hagas promesas que no puedas cumplir. No te quejes y no utilices en tu vocabulario palabras que proyecten imágenes negativas, porque se producirá alrededor de ti todo lo que has fabricado con tus palabras cargadas de chi.


Si no tienes nada bueno, verdadero y útil que decir, es mejor quedarse callado y no decir nada. Aprende a ser como un espejo. Escucha y refleja la energía. El Universo mismo es el mejor ejemplo de un espejo que la naturaleza nos ha dado, porque el Universo acepta sin condiciones nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras palabras, nuestras acciones, y nos envía de vuelta el reflejo de nuestra propia energía bajo la forma de las diferentes circunstancias que se representan en nuestra vida.


Si te identificas con el éxito tendrás éxito. Si te identificas con el fracaso, tendrás fracaso. Así podemos observar que las circunstancias que vivimos son simplemente manifestaciones externas del contenido de nuestra habladuría interna.


Aprende a ser como el Universo, escuchando y reflejando la energía sin emociones densas y sin prejuicios, porque siendo como un espejo sin emociones, aprendemos a hablar de otra manera, con el poder mental tranquilo y en silencio, sin darle oportunidad de imponerse con sus opiniones personales y evitando que tenga reacciones emocionales excesivas, simplemente permitiendo una comunicación sincera y fluída.


No te des mucha importancia y sé humilde, pues cuanto más te muestres superior, inteligente y prepotente, más te vuelves prisionero de tu propia imagen y vives en un mundo de tensión e ilusiones.


Sé discreto, preserva tu vida íntima, de esta manera te liberas de las opiniones de los otros y llevarás una vida tranquila volviéndote invisible, misterioso, indefinible, insondable como el TAO.


No compitas con los demás, vuélvete como la tierra que nos nutre, que nos da lo que necesitamos. Ayuda a los otros a percibir sus cualidades, a percibir sus virtudes, a brillar. El espíritu competitivo hace que crezca el ego y crea conflictos inevitablemente. Ten confianza en ti mismo, preserva tu paz interna evitando entrar en la provocación y en las trampas de los otros.


No te comprometas fácilmente. Si actúas de manera precipitada sin tomar consciencia profunda de la situación, te vas a crear complicaciones. La gente no tiene confianza en aquellos que muy fácilmente dicen "si", porque saben que ese "si" no es sólido y le falta valor. Toma un momento de silencio interno para considerar todo lo que se presenta y toma tu decisión después.


Así desarrollarás la confianza en ti mismo y la sabiduría. Si realmente hay algo que no sabes o no tienes la respuesta a la pregunta que te han hecho, acéptalo. El hecho de no saber es muy incómodo para el ego, porque le gusta saber todo, siempre tener razón y siempre dar su opinión muy personal. En realidad el ago no sabe nada, simplemente hace creer que sabe. Evita el hecho de juzgar y criticar, el TAO es imparcial y sin juicios, no critica a la gente, tiene una compasión infinita y no conoce la dualidad. Cada vez que juzgas a alguien, lo único que haces es expresar tu opinión muy personal y es una pérdida de energía, es puro ruido. Juzgar es una manera de esconder las propias debilidades. El sabio tolera todo y no dirá ni una palabra.


Recuerda que todo lo que te molesta de los otros es una proyección de todo lo que todavía no has resuelto en ti mismo. Deja que cada quién resuelva sus propios problemas y concentra tu energía en tu propia vida. Ocúpate de ti mismo, no te defiendas. Cuando tratas de defenderte, en realidad estás dándole demasiada importancia a las palabras de los otros y le das más fuerza a su agresión. Si aceptas el no defenderte estás demostrando que las palabras de los demás no te afectan, que son simplemente opiniones y que no necesitas convencer a los otros para ser feliz.


Tu silencio interno te vuelve impasible. Haz regularmente un ayuno de la palabra para reeducar el ego, que tiene la costumbre de hablar todo el tiempo. Practica el arte de no hablar. Toma un día a la semana para abstenerte de hablar, o por lo menos unas horas en el día, según lo permita tu organización personal. Es un ejercicio excelente para conocer y aprender el universo ilimitado del TAO, en lugar de tratar de explicar con palabras lo que es el TAO.


Progresivamente desarrollarás el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza interna reemplazará tu personalidad artificial, dejando aparecer la luz de tu corazón y el poder de la sabiduría del silencio. Gracias a esta fuerza atraerás hacia ti todo lo que necesitas para realizarte y liberarte completamente. Pero hay que tener cuidado de que el ego no se inmiscuya. El poder permanece cuando el ego se queda tranquilo y en silencio. Si tu ego se impone y abusa de este poder, el mismo poder se convertirá en un veneno y todo tu ser se envenenará rápidamente, perdiendo la paz.


Quédate en silencio, cultiva tu propio ser interno. Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo. No trates de forzar, manipular y controlar a los otros. Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son, o lo que tienen la capacidad de ser. Dicho en otras palabras, vive siguiendo la vida sagrada del TAO.

sábado, marzo 05, 2011

La realidad es una ilusión persistente




“Comprender a los demás es sabio, comprenderse a uno mismo es estar iluminado. El que vence a los otros es fuerte, pero el que se vence a sí mismo es poderoso”. Lao Tsé.  
Descubrir quienes somos realmente, es la salida del velo ilusorio con que estábamos viviendo. Es hora de salir de la ignorancia, al autoconocimiento, de la oscuridad a la luz, de la enfermedad a la salud y de la muerte a la inmortalidad. 

“La realidad es una ilusión persistente”. Einstein
Es persistente porque creemos estar separados de la unidad, cuando despertamos, la ilusión desaparece. Los grandes seres iluminados, hablan acerca de la realidad como la proyección de nuestras creencias más profundas. Creer es crear. Creamos la realidad física con nuestros pensamientos y atraemos aquello que estamos siendo, aquello que estamos vibrando a cada instante. La realidad física es literalmente como un espejo, vemos reflejos de nuestros estados conscientes e inconscientes, así lo que no vemos en nosotros, lo vemos externamente y podemos elegir cambiar hacia nuestra preferencia. Hacía más amor, dicha y bienestar. .

“La liberación es nuestra naturaleza misma” Ramana Maharshi
El estado de iluminación es nuestro estado natural, aquí y ahora somos seres de luz viviendo la experiencia de ser humanos, pero en verdad nuestra naturaleza es divina.

“Quien conoce a los hombres es inteligente. Quien se conoce a sí mismo es iluminado. Quien vence a los otros posee fuerza. Quien se vence a sí mismo es aún más fuerte. Quien se mantiene donde encontró su hogar, perdura largamente. Morir y no perecer es la verdadera longevidad”. Lao-Tse
Geniales palabras de Lao-Tse, el autoconocimiento interior es vital para llevar una vida iluminada. 

“Imagina  que todas las personas menos tú son iluminadas. Todas son tus maestros, cada una hace exactamente lo que necesitas para ayudarte a aprender paciencia, sabiduría perfecta, compasión perfecta”.
Buda
Todos son nuestros maestros en la vida, nos enseñan aquello que más necesitamos aprender, puede ser el amor incondicional, el perdón, la aceptación, el gozo, la compasión, la comprensión, la unidad, la gratitud, la valoración de uno mismo, la maestría interna, el eterno presente. .

“La iluminación es una apertura interior de la rosa. Aquellos que están buscando la verdad de su ser, se sentirán atraídos inmediatamente hacia el hombre iluminado. La iluminación no depende de la elección o nominación de nadie. No representa ni a Dios ni a nadie. Simplemente declara su propio corazón e invita y recibe a cualquiera. Cualquier caminante que quiera compartir su gracia, esta eterna música del OM. Cualquiera que esté inmerso en la búsqueda de un silencio vivo, danzante”. Osho
Nadie se ilumina después de dejar el cuerpo, la iluminación es aquí y ahora. Cuando uno deja el cuerpo, la mente permanece en el mismo estado en que se encontraba de adormecimiento o despertar cuando estábamos encarnados, de ahí que despertar a una conciencia siempre superior, debería ser la intención de la humanidad. Volver a la fuente, lo que siempre fuimos, pero ahora conscientes de ello. Dioses que se recuperan a si mismos.

“La ignorancia no tiene principio, la iluminación no tiene final, y componen un circulo”. Buda.
Eso es el infinito, y eso sos vos, un ser infinito, ilimitado, iluminado, la distracción de la escuela es decir el paso por el planeta, es superada eventualmente y el velo ilusorio se disipa, dando lugar a la luz, que es lo único que siempre somos

martes, febrero 08, 2011

ILUMINACION ESPIRITUAL




Los sabios orientales han alcanzado la perfección espiritual y se han conectado con su propia esencia divina.

En cada persona duerme una poderosa fuerza que le permite conectarse con su esencia divina. Fueron los orientales los primeros en desarrollar y dar a conocer las claves para lograrlo.

Esta energía superior y todopoderosa, que en términos del Yoga -disciplina que busca el desarrollo espiritual humano- llamamos kundalini, se la representa como a una serpiente enroscada, localizada en la base de la columna vertebral.

Se dice que yace dormida, y que es capaz de elevarse hasta un centro energético ubicado en el cráneo. Pero para que kundalini despierte y entre en actividad, es necesario saber detectar y conducir ese poder correctamente.

A la iluminación espiritual se accede, entonces, cuando se domina completamente la kundalini. A este estado se puede llegar por varios caminos; pero hacerlo implica el dominio completo de la mente, las emociones, el cuerpo y la energía espiritual.

A continuación, describimos los rasgos que caracterizan a quienes han alcanzado el estado de iluminación espiritual.

1. Desapego material. Los seres iluminados no están aferrados -de ninguna manera- a sus pertenencias materiales. Porque no las necesitan para ser quienes son ni para acceder a una vida distinta gracias a ellas. Simplemente, utilizan cuanto necesitan para vivir, y pueden llegar a prescindir de todo, sin que esto signifique ningún trastorno en sus vidas.

2. Desapego emocional. El verdadero amor implica que los seres que se aman sean totalmente libres; por este motivo, los iluminados no están apegados a sus seres queridos. No desean aferrarlos, controlarlos, ni considerarlos una adquisición. El amor de los iluminados no es posesivo, celoso ni desconfiado; por el contrario, es absolutamente generoso, respetuoso y libre. Quien alcanza un estado de iluminación no depende de otras personas para vivir, porque tiene una vida interior lo suficientemente rica como para valerse por sí mismo.

3. Espontaneidad. Una de las particularidades que dan cuenta de la presencia de un espíritu iluminado es la sencillez y la espontaneidad manifiesta en todos los actos de la vida.
La iluminación es un estado que permite a las personas conectarse con su propia sabiduría interna. Por lo tanto, posibilita actuar apelando a una certera y aguda intuición; este sexto sentido a flor de piel, tan propio de los seres iluminados, se manifiesta sin esfuerzo, sin necesidad de recurrir a complejos procesos mentales.

4. Maestros verdaderos. Las personas iluminadas no intentan convencer a nadie de sus creencias. No adoctrinan, no indican a nadie lo que debe hacer, cómo debe actuar o pensar. Respetan los tiempos y las convicciones de los demás. No son fanáticos, dogmáticos ni autoritarios.
Los iluminados consideran que no existe una sola manera de concebir la vida, sino que existen tantas formas como personas hay en la Tierra; y que la misión de cada una de ellas es descubrir cuál es la suya propia.

5. Coherencia de pensamiento, sentimiento y acto. Todos los seres humanos solemos enfermarnos -psíquica o físicamente- porque muchas veces actuamos en contra de lo que pensamos o sentimos. La iluminación es un estado al que se llega, entre otras cosas, por mantener una perfecta coherencia entre pensamientos, sentimientos y actos sanos.

6. Ausencia de la importancia personal. Los seres iluminados no necesitan títulos, honores ni reconocimiento público. No hacen alarde de sus buenos actos, simplemente predican con el ejemplo. No actúan correctamente en función de recibir halagos o cariño, es la única manera de actuar que conocen. Además, no incentivan el culto hacia su persona, convencidos de que lo único trascendente es el espíritu que poseen y no la forma corporal que -temporalmente- encarnan.

7. Pureza. Los hábitos sanos son esenciales para llegar a la iluminación; el dominio completo del cuerpo físico es el primer escalón que permite al hombre dominar absolutamente su campo emocional y mental.

8. Concentración y observación. Para los seres iluminados no existen las metas imposibles. No están aferrados a las dificultades, sólo son capaces de ver las soluciones.
La concentración y la profunda observación del mundo circundante es la clave para alcanzar esta condición. La iluminación permite entender todo, comprender todo. El ser iluminado privilegia la búsqueda de la verdad y el conocimiento, por eso no se aferra a conceptos establecidos; investiga y comprueba todo por sí mismo.

9. Capacidades extra sensoriales. El dominio total de las capacidades físicas, emocionales y mentales, como se ha dicho, es condición de la iluminación. El tercer ojo, la capacidad de adelantarse al futuro o comunicarse con la mente, fluyen sin ningún esfuerzo en los iluminados. No deben esforzarse por despertarlos, simplemente los dominan como consecuencia de saberse y comportarse como seres espirituales.

10. Felicidad. La iluminación genera un estado de profunda felicidad. Pero no se trata de una dicha pasajera, de un bienestar atado a las pasiones ni a los logros materiales. Se trata de un estado permanente, profundo e inmutable, que concluye en la felicidad del espíritu.

jueves, septiembre 02, 2010

LA ILUMINACION




En todas las tradiciones budistas se afirma que la Iluminación comprende esencialmente tres cosas. En primer lugar se habla de la Iluminación como un estado de conciencia clara, pura y radiante.


Algunas escuelas afirman que en el estado de conciencia Iluminada no existe separación entre sujeto y objeto, que no hay "mundo interior" ni "mundo exterior". Al trascender totalmente "la dualidad sujeto-objeto", como suele llamarse, la experiencia es un continuo de conciencia clara, pura y homogénea, que se extiende en todas direcciones. Además, en este estado de conciencia, se aprehende la Realidad de las cosas tal y como son, no como objetos percibidos a través de los sentidos sino penetrando su esencia Trascendental. Por esta razón, se dice que la Iluminación es la "Conciencia de la Realidad", un estado de Conocimiento Superior. Pero ese "Conocimiento" no debe confundirse con el saber ordinario que está dentro del marco dualístico sujeto-objeto, derivado de la percepción a través de los sentidos y de la razón.


La Iluminación es un estado de visión espiritual directa, intuitiva, sin intermediarios, sin intelectualización; en el cual todo se concibe clara, directa e intensamente. Es un estado de visión Trascendental, libre de toda ignorancia y puntos de vista erróneos; libre de todas esas formas habituales de pensamientos parcializados, negativos, distorsionados y oscuros, libre de todo prejuicio y de todo tipo de condicionamiento mental. Así, podemos decir, a manera de resumen, que en primer lugar la Iluminación es un estado de conciencia clara y pura, un estado de Visión Espiritual directa, un estado de Conocimiento Superior.


En segundo lugar, pero no menos importante, se encuentra el hecho de que se dice que la Iluminación es un estado de "Amor-Compasión" intenso profundo y desbordado, a veces comparado con el amor de una madre por su único hijo. Por ejemplo, en el Mettasutta (Sutta sobre el Amor Universal), un texto muy conocido y apreciado, el Buda nos dice: "Así como una madre protege a su único hijo, aún a costa de su propia vida, así, debemos desarrollar en nuestro corazón un amor que incluya a todo ser viviente". Este es el sentimiento, esta es la actitud que debemos cultivar. Cabe notar que el Buda no habla solo de seres humanos, sino de todo ser viviente, de todo ser sensitivo, todo ser que se mueve.


El corazón de la persona Iluminada está lleno de ese tipo de "Compasión" infinita. Además, las tradiciones budistas nos dicen que esta compasión consiste en un deseo urgente y muy profundo por el bienestar, la felicidad y el desarrollo de todos los seres; un deseo de que todo crezca y se desarrolle, y que finalmente logre alcanzar la Iluminación. Es, pues, esta Compasión infinita, desbordada y que se extiende a todos los seres, el segundo aspecto del estado de Iluminación.


En tercer lugar, se dice que la Iluminación es un estado de energía mental y espiritual inagotable e inconmensurable. Una ilustración muy concreta de esto podemos encontrarla en la vida de Sidarta Gautama, el Buda. Como se sabe, Sidarta Gautama alcanzó la Iluminación a los 35 años, dedicándose luego a enseñar y comunicar su sabiduría hasta los 80 años, a pesar de que su cuerpo físico se debilitó mucho con la vejez.


En una ocasión oímos al Buda decir: "Mi cuerpo es como una carreta vieja, toda rota y que ha sido remendada muchas veces; que a duras penas se mantiene andando, sujetada con pedazos de alambre. Pero a pesar de todo, mi mente es tan vigorosa como siempre. Aunque mi cuerpo esté decrépito y tengan que llevarme en hombros de un lugar a otro, todavía puedo enseñar a todo aquel que acuda a mí, todavía puedo responder vuestras preguntas. Mi vigor intelectual y espiritual no ha disminuido a pesar del estado tan débil de mi cuerpo". Aquí podemos ver que el estado de Iluminación se caracteriza, además, por un dinamismo inagotable. Se dice entonces, que la Iluminación es un estado de energía inagotable y de espontaneidad absoluta, que se vuelcan continuamente en una acción creativa ininterrumpida. La Iluminación es, pues, un estado de perfecta libertad, ausente de toda clase de limitación subjetiva.


Esto es lo que se entiende por Iluminación en las tradiciones budistas. Ahora bien, cabe preguntar ¿hasta qué punto puede describirse de esta manera el estado de la Iluminación? ¿Hasta que punto pueden enumerarse sus diferentes aspectos? El estado de Iluminación en realidad puede describirse con mayor exactitud de una manera dinámica; así podemos decir que su aspecto de conocimiento superior pasa a ser Amor y Compasión que se transforman en Energía espontánea y creativa; esta a su vez se transforma en conocimiento superior, y así sucesivamente.


En realidad no podemos aislar un aspecto del otro. Sin embargo en las tradiciones budistas encontramos estas descripciones ordenadas debido a que resultan muy útiles para enseñar; y aunque aparezcan bajo conceptos, nos ayudan a apreciar, por lo menos un poco, lo que es la Iluminación. Si después de este contacto inicial queremos profundizar nuestro conocimiento acerca de la Iluminación, tendremos que leer las descripciones más poéticas y extensas, que provienen preferentemente de las escrituras budistas, y tendremos, además, que comenzar a practicar la meditación, para así tratar de vislumbrar ese estado sublime en nuestra propia experiencia meditativa. Así, cuando en el budismo hablamos de la Iluminación, nos referimos a este estado de Conocimiento Superior, Amor, Compasión y Energía.


SANGHAKSHITA