José Carlos Fernández
Todavía hoy, casi 400 años después de su sacrificio en las hogueras de la Inquisición, el rostro de Giordano Bruno despierta al alma de su letargo. De tez cobriza por la intemperie y ojos negros enormes, nariz levemente aguileña, boca grande de labios finos sobre un mentón firme y cuadrado poblado de una barba que se confunde con los cabellos, envuelto en una arrogancia severa y un orgullo desafiante nos mira desde el pasado.
FUENTES DE LA FILOSOFÍA MORAL
Según las tradiciones esotéricas, Giordano Bruno extrajo la esencia de su doctrina de otras fuentes del saber en viajes a Egipto, Persia e India. El “divino impulso” le relacionó con los Adeptos, sabios completos, que le transmitirán la Doctrina Oculta, verdades que permanecen invariables en el transcurso de los milenios.
ESENCIA DE LA FILOSOFÍA MORAL. FUNDAMENTOS METAFÍSICOS
La esencia de la Filosofía moral es el desenvolvimiento de esa luz interior que irradia del sol intelectual. El Espíritu es perfecto, uno e inmarcesible: no puede, pues, evolucionar. Lo que proporciona la Filosofía moral son escalones por los que desciende la emanación de ese Espíritu. Las virtudes son las formas que genera la luz intelectual para manifestarse. Ser virtuoso en sí no importa (los animales lo son muchas veces más que los hombres) si no es para construir formas que hagan del Alma altar digno de su Dios silencioso.
La obra de Giordano Bruno va siempre dedicada “a los que contemplan”. A aquellos a los que su luz interior les permite ver en la Naturaleza los reflejos de la Divinidad.
