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martes, febrero 21, 2012

ORFEO



Zerión


Según la leyenda Orfeo era un semidiós Olímpico. Tenía una sensibilidad exquisita, era poeta, teólogo, músico. Recibió de su padre Apolo, una lira que había sido fabricada por Hermes-Mercurio. Orfeo lograba entonar con la lira las más dulces melodías; como era un poeta y el más sensible de los seres, con su lira y su poesía armonizaba hasta tal punto la naturaleza que nada podía comparársele. Cuando él cantaba las fieras se echaban a sus pies, las aves estimulaban su trino, las tempestades se calmaban y lograba que todos aquellos que hubieran perdido su armonía la reconquistaran.





Orfeo se enamora de la ninfa Eurídice, pero ella desafortunadamente, huyendo de alguien que la quiere en amores, es mordida en su pie por una serpiente y fallece. Orfeo lleno de tristeza va al infierno, y allí empieza a cantar con su lira, lleno de tristeza el ruega a Hades, dios del bajo mundo y a su esposa Perséfone, que le permitan a Eurídice volver al mundo de los vivos. Es tal la dulzura, la tristeza y la sensibilidad con que Orfeo entona los más dulces cánticos que Hades llora lágrimas de acero y su esposa le convence para que deje en libertad a Eurídice para que vuelva a la tierra.






Le dicen a Orfeo que le permiten que su esposa se vaya con él con una condición: que en ningún momento voltee a mirar dónde viene ella hasta tanto no salgan los dos al Sol y ella haya caminado bajo sus rayos. Orfeo se va adelante cantando y cantando pero le va entrando la duda si realmente su compañera viene tras él. Cuando finalmente están saliendo a la luz del Sol, no aguanta más la curiosidad, la tentación de saber si ella viene allí y voltea a mirar en el momento en que ella iba a ser tocada por los rayos del Sol.





Cuando él la mira, Eurídice comienza a desvanecerse y regresa al infierno. Ya de nada valen las lágrimas ni las canciones de Orfeo ante Hades y Perséfone, entonces regresa al mundo de los vivos y promete no volver a amar nunca más a ninguna mujer. Esto hace que otras ninfas al ver que ese hombre tan sensible y místico no acepta el amor de ninguna de ellas, lo ataquen, lo destrocen y arrojen su cabeza y su lira a un río.






Después de aquello, los dioses dicen: "Hay que sepultar la cabeza y la lira de Orfeo; pero si algún día sus despojos mortales reciben la luz del Sol, toda la ciudad será destruida por un cerdo". La gente no cree en ese cuento, no le tienen miedo a los cerdos. Alguna vez destapan la tumba de Orfeo y esa noche cae una tempestad tan fuerte que el río que surcaba la ciudad que tenía el nombre de Cerdo, se crece y la destruye completamente.


Todo esto son símbolos de nuestra naturaleza interna. Orfeo está representando el poder maravilloso del lenguaje, de la laringe de un ser que se ha sublimado, que ha cultivado su estética, que ha unido su pensar a su sentir. Por eso es un filósofo, un poeta, un místico que arroba con su lenguaje a todos los seres que lo escuchan.


Todos podemos comprobar que si a un animal bravo el hablamos con cariño el animalito mueve la cola y se calma; así mismo, si uno el habla con cariño a una persona que está furiosa, se tranquiliza; es el poder del lenguaje.


La lira de Orfeo es la laringe modulada por nuestro Espíritu en todos los campos del humano vivir. Su esposa Eurídice, es esa energía maravillosa de la Vida que hace que adoremos a la otra polaridad de la existencia, es ese poder interno que nos permite sublimarnos y perfeccionarnos permanentemente.


 LUZ EN EL SENDERO